Mostrando entradas con la etiqueta dos gallegas en Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dos gallegas en Argentina. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de abril de 2009

Regreso a casa

Nos levantamos temprano esa mañana. Por delante nos quedaba un día trepidante, saltando de un país a otro, con ayuda de los aviones, claro está.
Nuestro primer objetivo era llegar a tiempo a coger el enlace de Montevideo a Madrid, tan solo había unos 45 minutos entre el aterrizaje de uno y el despegue del otro. Llegamos a tiempo, embarcamos las maletas más grandes, nos dirigimos a la puerta correspondiente, y a la hora exacta, llaman a los pasajeros para meterse en el avión. Nos metimos en el micro que nos llevaba al avión. Y entonces, entonces, oí como llamaban a los propietarios de algunas maletas, entre ellas estaba arnoia. Di un salto en el asiento del micro, y me llevaron allí de donde sale el equipaje, allí estaba mi maleta. Y unos cuantos polis vestidos de paisano,
-“¿Alguna de esas valijas es suya? “
- Si, esa es mía
- Por favor, ábrala
-Pero…¿Por qué?
-Por si las dudas señora, hemos visto por el escáner algo sospecho.
Nerviosa, aún no sé cómo, conseguí abrir la maleta. De allí saqué las bragas de último uso, camisetas, pantalanos. Y allí que parecen los yuyitos
-Eso, señora ¿Qué es eso? Démelos, por favor
Miradas de complicidad entre los polis “ A estas las hemos pillado” Les echaron a los yuyitos un líquido que, menos mal dio el color adecuado, es decir estábamos limpias de cualquier tipo de sustancia ilegal.
Después apareció una cajita de cactus, en la que yo había metido otros yuyitos
-A ver ese, por si las dudas, vos sabés
-Sólo son yuyitos hierbas típicas en ju juy

Yo ya no sabía nada, entre 4 polis, arnoia allí al otro lado, mis manos temblaban, El corazón se salía del pecho.
´-Si, si señora ¿Qué son yuyitos?
Pero si en Argentina todo el mundo sabía que eran yuyitos.
Otra vez líquido, otra vez el color correcto.
-Disculpen las molestias, solo es por si las dudas-Esta frase me quedó grabada en la mente.
-Podés recoger, las cosas, todo está correcto.
Yo no era capaz de recoger nada, los polis me ayudaron a cerrar la maleta, la muy puñetera, no se quería cerrar. Me sentaba encima y entonces no podía echarles el cierre. Me levantaba y no podía acabar de cerrarla, salía por aquí la manga de un jersey, por allí la pata de un pantalón… Al final pude cerrarla, pecharla. Ponerle la correa identificativa, quizás esto lo pusieron los polis, no lo sé.El caso que salimos del aeropuerto de Buenos Aires, hacia el de Montevideo, con las dudas si nos volvería a pasar lo mismo en las diferentes aduanas que aún teníamos que pasar.
Cuando llegamos a Carrasco, nos dijeron que nuestro avión se había retasado 8 horas, ya que no daba tiempo a pillar el enlace.
Y allí estaba yo, deseando fumar, y no había ningún sitio permitido para este fin, así que me hice la dueña del baño de señoras y allí con arnoia vigilando por si venía la guardia de seguridad, que de vez en cuando se daba un paseíto gritando “Señoras no se permite fumar en los baños” Como fugitiva, me fumé un cigarro, después aparecieron otras chicas a fumar, casi todas españolas, entonces arnoia se quedaba en la puerta y nos hacía de vigía. Ays cuantos traballiños
No tuvimos más problemas en todo el viaje, solo recuerdo que al embarcar en Madrid hacia Santiago, mi maleta dejó un rastro de líquido de lentillas. Cuantos porrazos debió de llevar, bueno, como no era mía, que era de arnoia jajajaja
Y aquí se acaban las aventuras de dos gallegas en Argentina.
FIN


Agradecimientos
Clau por enseñarnos tan bien Buenos Aires y cuidarnos en el piso de steffy.
Sobrino de Clau por irnos a buscar al aeropuerto
Steffy por dejarnos invadir su piso
Alicia por su recibimiento y acogida en Bariloche
Tesorito por ser tan buen taxista
Alicia´s family por las molestias causadas
Gladys por cocinar tan bien
Juanita por su recibimiento y acogida en Jujuy
César por hacer tan bien de taxista
Juanita´s family por las molestias causadas.
Y a todos cuantos he conocido en Argentina
Y a ti arnoia por la compañía y hacer de vigilante en el aeropuerto de Carrasco

jueves, 9 de abril de 2009

Ultimo día en Jujuy y regreso a Buenos Aires

Este último día en Jujuy, pasó rápido, realmente fue medio día sólo.
Por la mañana fuimos a un mercadillo de ropa usada, kilos y kilos de ropa dispuesta según prendas, aquí faldas, allí camisas, más allá abrigos, gorros, pijamas, calcetines, todo lo que uno se pueda imaginar, esa ropa venía de todas partes del mundo, hasta algo de Marruecos, creo que vimos. Todo ello debajo de un toldo oscuro. Amaná se lo pasó pipa, mirando todo, todo.
Allí quedó el mercadillo, porque imaginando la procedencia primaria de aquella ropa, no me apetecía mucho revolver en ella.
Después del mercadillo fuimos a comer, claro , el último día y no comer, sería faltar a nuestros principios. Comimos una especie de humitas; unas picantes y las otras normales, muy ricas todas ellas.
Y llegó la hora de las despedidas, que difíciles se hacen. Así que lo dejaremos así.
Y vuelta al suplicio de no poder fumar, menos mal, que allí estaba uno de los Morancos, el mayor, transformado en conductor de micro, y una vez pasados los peajes, allá que me fui a la cabina de los conductores a tomar mate y a fumarme unos pitillos, en la compañía del conductor-moranco y el azafato del micro., que me sentaron de maravilla después de la cena.
Poco antes de la cena tuvimos control de narcóticos, pararon el autobús y hubo registro de bolsos, maletas, y algunas personas, por parte de las autoridades. Esa ruta que estábamos haciendo venía directamente de Colombia. No se esmeraron mucho en el registro, pero allí estuvimos parados como una hora.
Después del desayuno hubo otra vez charleta con los conductores en la cabina, tomando mate, fumando, que maravilla, hasta llegar a la 1ª estación de micros en Buenos Aires, a una hora más o menos de la central.
Llegamos por la mañanita, pillamos un remix, y al piso de Steffy a preparar todo para, al día siguiente partir hacia casa..
Pero aún nos faltaba la última comida en Buenos Aires, allí conocimos a un amigo de Alicia, un argentino que se fue a Venezuela hacía años, y regresaba de vacaciones después de no sé cuanto tiempo sin pisar la patria. Muy amable, pero no recuerdo su nombre.
Por la tarde la dedicamos a descansar un poco, y después arnoia y yo fuimos a dar una pequeña vuelta por el barrio. Hicimos las últimas compras, las que se nos habían olvidado y algunas más. Cenamos toblerones con champán, como despedida. Y a la cama que al día siguiente había que madrugar.

sábado, 21 de marzo de 2009

La Quebrada de Humahuaca

La Quebrada
El día amaneció espléndido. Nos levantamos bien temprano, desayunamos, y allá nos fuimos
Nuestra primera parada fue en un mirador, cerca de JuJuy.

Desde allí se divisaba el río, seco, sequísimo. Y siguiendo su cauce, allá al fondo se veían las montañas más altas. Hacia ellas nos dirigíamos. Primero iríamos a ver el Cerro de siete colores, ya que había que verlo con la luz de la mañana para apreciar todo su colorido. A medida que íbamos subiendo, porque subíamos y mucho, el paisaje iba cambiando, de un desierto semiseco, con algún atisbo de vegetación allá abajo, donde algún riachuelo dejaba una serpiente verde, a un desierto sin nada de vegetación, salvo los cactus, esos que se ven en las películas del oeste, con sus brazos en alto. Y claro, que aunque a mi aquello me pareciese un desierto, había fauna y flora. Las llamas erguidas como estatuas orgullosas, esos cactus, y algunas hierbitas más. Pero lo que realmente era extraordinario de todo aquello, eran los colores de los cerritos, uno verde, al lado otro rojo, pegado a él uno violeta, y no era la vegetación, eran los tipos de tierras que los formaban. Era un paisaje realmente lunar y multicolor.


Paramos en algunos pueblitos como Pumamarca, donde se encuentra el cerrito de los siete colores.

Cerrito de singular colorido pasa del azul, al rojo, amarillo, verde etc, como en substratos de arriba abajo. o de abajo arriba, según como se mirase, para entonces la puna, iba haciendo mella en mi. Y ya no sabía muy bien como mirar las cosas. Tilcara, donde había un mercadillo, y era un pueblito cuyas casas estaban hechas de adobe, Humahuaca (Conste que estoy mirando como se escriben) aquí había un yacimiento arqueológico.


Pero bueno, iremos por pasos. Como he dicho vimos el cerrito de los 7 colores, después, César nos quiso llevar hasta Chile,

si me descuido un poco. Y empezamos a subir aquello “cerritos”, íbamos bajando del coche aquí y allí, y el apunamiento se iba haciendo cada vez más patente, hasta que llegado este punto. 4170 metros de altura, yo estaba, mejor dicho, no estaba. Esa continua sensación de que estaba dentro de un avión despegando, no me dejaba estar. Algo me presionaba las sienes, me costaba dar un paso como si tuviese los pies de plomo, mi cabeza flotaba mientras mis pies no se querían mover del sitio, en fin, estaba apunada. Una sensación bastante desagradable, aunque, por suerte, no fue muy fuerte, tan solo los primeros síntomas. Y ya no llegamos hasta Chile, porque habría que pasar la zona llamada La Puna, un poco más alta a unos 6500 m de altitud., donde se encuentra el desierto de Atacama. Para experiencia, ya me llegó. Solo decir que el coche estaba aparcado a unos 50 m de ese letrero que veis ahí,

y pensé que no llegaba, claro que era cuesta arriba.


Al descender unos cuantos metros de altitud (1000 m), el cuerpo se fue acostumbrando un poco a esa sensación, ya se me quitó la presión de las sienes, pero el corazón me seguía latiendo a 1000 rpm Después de todo eso….¿os creíais que no íbamos a comer? Pues si comimos, Y muy bien. En un bar de pueblo comimos

: Humitas, milanesa de llama, tomamos te de coca y como nuevas
Al acabar de comer y después de dar un paseo por el pueblo (Tamamarca) nos dejaron sueltas en un mercadillo artesanal, hicimos algunas compras, y vuelta al coche. Nos dirigimos hacia Humahuaca, para ver los yacimientos arqueológicos y un pequeño zoológico con fauna de la región. Pero, este pueblo está un poco más alto y la puna volvió a aparecer, así que, decidimos no bajar del coche, porque todo ese recorrido había que hacerlo a pie y mi corazón podía salirse de su sitio. A cambio bajamos hasta el valle del río Grande, ese que va seco, Y ya a un nivel de altura adecuado para una pobre gallega que vive todo el año a nivel del mar, nos pusimos a buscar las huellas de unos dinosaurios, el busto del general Sanmartín etc etc, todo ello excavado en la roca y obra de la naturaleza. Quizás vimos las zarpas del dino, pero nada más.


De vuelta a Jujuy, la sensación de apunamiento desapareció casi totalmente, aún quedaba un algo de fatiga, que no sé si era por tantas maravillas vistas o el mal de altura.
Y al día siguiente era nuestra partida a Buenos Aires. Pero todavía nos quedaba el mercadillo de ropa usada del domingo

sábado, 7 de marzo de 2009

Cuenta atrás 4 días


Tan solo nos quedaban 4 días en Argentina: 2 y medio en JuJuy, uno de viaje a Buenos Aires, 1 día en esta ciudad, y al día siguiente, martes, vuelta para casa. Todo estaba calculado al segundo, Ya nuestros cuerpos estaban acostumbrados a los 1200 metros sobre el nivel del mar, al día siguiente nos enfrentaríamos a los 4.100 de la Quebrada, y su puna. Pero bueno, eso era al día siguiente.
Aún nos quedaba todo el viernes por delante.
Fue muy completo este día. Como siempre, después de juntar casi el desayuno con la comida del mediodía. César y Juanita, nos llevaron de paseo. Hoy el día estaba, frío, lluvioso, desapacible. El lugar a visitar fueron Las Termas,

Un Balneario entre los cerritos cercanos a Jujuy. No pudimos apreciar el paisaje a causa de la lluvia-nieve, niebla, todo en uno que había esa tarde. Aún así se adivinaba el panorama que nos estábamos perdiendo. Yo digo cerritos, pero teniendo en cuenta Jujuy, como ya he dicho, está a unos 1200 m sobre el nivel del mar, con otros 500 metros que podían medir aquellas montañitas de la precordillera andina, nos situamos a unos 2000 metros de altura, que vértigo ¿Verdad?


César quería llegar hasta el punto más alto, imposible, teniendo en cuenta que no se veía nada y que las carreteras se convirtieron en caminos, decidimos que era mejor ir a tomar un cafelillo a la cafetería del balneario.
Allí nos dio la bienvenida un amigo (Creía que tenía afotico del chucho, pero no hay). El lugar era todo lujo, y para sentirnos como en casa, sonaba la música de Julio Iglesias “Un canto a Galicia Heyyyyyyy terra dos meus pais” ¿Qué más se podía pedir? Estuvimos un buen rato al calorcito del café, fuimos a ver las instalaciones, y después de dejar nuestra marca en los lavabos. Regresamos a Jujuy
Como ya expliqué anteriormente. En Jujuy se celebraba una fiesta gaucha, el viernes era el día principal de la celebración. Esta fiesta si mal no recuerdo, era algo así, como que se unían dos ciudades para echar a los españoles de la región. Y era como una romería que se hacía desde Salta, hasta Jujuy, en otra época del año, la romería se hacía a la inversa.
1ª Se hacía un desfile por las calles principales de la ciudad de los gauchos a caballo. Pero no llegamos a verlo porque estábamos de camino a Jujuy
2º Había una quema de chocitas en las inmediaciones de un puente. Corrimos y corrimos, pero no llegamos a tiempo.
3º Algo más había, pero como estábamos corriendo para ver la quema de las chocitas y este otro acto se hacía, en otra parte de la ciudad. No llegamos a verlo.
4º Pero, si vimos la retreta, y en situación privilegiada, en el palco de las autoridades. Donde nos subimos y como nadie nos conocía, pensarían que éramos una representación del bando perdedor, vimos todo en primera línea y al lado del alcalde


La retreta consistía en lo siguiente. En la plaza del pueblo, se situaban las diferentes collas de gauchos en los 4 vértices de la plaza. Mientras el ejército estaba en medio. Entonces empezaban a llamarse por medio de una musiquilla “Tata taata ta tata taata tatatataaa” o algo así. Poco a poco los gauchos iban acercándose al medio de la plaza. Hasta que se unían al ejército y todos juntos bailaban al compás de esa música. El alcalde dio su discurso, Alicia salió en 1º página de todos los periódicos locales al día siguiente, nos hicimos fotos con gauchos y gauchas. Y nos fuimos a la fiesta popular, que era demasiado popular, ya que no se cabía en aquel pabellón. Entonces nos fuimos a cenar a un lugar más tranquilo. Donde, a mi se olvidó que pedir una cerveza, significa 1 litro entero de cerveza. Que peniña más grande. Ajajaja
Había un baile gaucho también, pero no fuimos, porque al día siguiente, nos tocaba la Quebrada, y había que madrugar. De todas formas, llegamos a casa de Juana y con una botella de champán nos dieron las tantas de la noche.

lunes, 16 de febrero de 2009

Seguimos en Jujuy

Nos levantamos tarde esa primera mañana en Jujuy. Y es que entre tanto micro de acá para allá, necesitábamos descansar, al menos yo. Que soy como un bebito, si me quitan mis horas de dormir, me pongo muy repugnante jajajaaj
Desayunamos opíparamente: Café, leche, dulce de leche, diversas facturitas, tostadas, queso para untar, diferentes tipos de mermeladas, yo qué sé cuantas cosas tenía Juana, debió pensar que íbamos un regimiento a su casa
Casi se nos juntó el desayuno con la comida.
Antes, entre uno y otro, nos dio tiempo a dar un paseo por Jujuy, un día maravilloso: sol, luz, gente, bullicio
Calles de jujuy
La fisonomía de la gente era muy diferente a la de Buenos Aires y Bariloche. Me parecía que estaba entre incas, aztecas, quechuas.
Esa tarde, después de comer, nos fuimos al mercado. Allí compramos diferentes Yuyitos (Hierbas de todas clases) que nos traerían grandes quebraderos de cabeza. Pero bueno, eso es otra historia. Los yuyitos son hierbas que sirven para muchas cosas: Para tener buena salud, para que venga la suerte, el dinero, el amor, en fin, cuantas cosas desees. Hay que quemarlas y sahumar con ellas, aquello que quieres que se impregne, aparte del humo, la suerte, el amor, dinero, salud etc, etc. Incluso hacen las bolsitas personalizadas, según de que quieras tener un poco de más. Las hay rosa fucsia, verdes azules, marrones, violetas, estos son como una especie de resina, y cada una simboliza algo, ahora no me acuerdo de que colores simbolizan cada cosa. Pongo foto aclaratoria.
Tienda de yuyitos y yuyitos
Cuando llegamos a casa de Juana, ella, hizo el pachamama, sahumar toda la casa con los yuyitos. Es decir, sartén en mano, y hechas las brasas, se paseó por toda la casa, ahumando o sahumando todo. Incluidos nosotros jajajajajaj. Fue muy divertido, pero si pongo el video aquí, alguien puede colgarme de un pino.
También nos dio tiempo esa misma tarde a ver un poco de los alrededores de Jujuy. El marido de Juana, al que voy a llamar César de aquí en adelante, aunque ése no sea su verdadero nombre. Pero le va muy bien. Y quien lo conoce, lo sabe perfectamente. Bueno, pues César, noc llevó a hacer una pequeña excursión, vimos algunos cerritos de los alrededores, un campo de tiro, desde donde se podía ver la ciudad y el río, cuyo nombre no recuerdo, que iba seco seco, o sea, no había río, había el cauce, pero sin agua. Debe ser muy grande por la anchura que tenía. E imaginar que allá dentro de los cerritos, había serpientes, y otros bichos que no sé muy bien que eran, pero al parecer, eran muy venenosos. Allí se quedaron El rio
Esa noche nos fuimos de cena con las amigas de Juana. Un bar muy enxebre, donde comimos hamburguesas, pero a la argentina. Arnoia se lió con el marco de un cuadro, que al final, fue a dar a las cabezas de todas, a modo de halo. Menos mal que solo era el marco y no había cuadro

domingo, 18 de enero de 2009

Llegada a Ju Juy

Cerca de Ju Juy vimos una procesión de gauchos. Yo ya creía que allí todo el mundo iba con ese atuendo y encima de un caballo. Lo que no sabía es que en Ju Juy esos días se celebraba una fiesta gaucha, que nos pilló por sorpresa y la cual disfrutamos.



Ya de camino a Ju Juy, se veía que el paisaje era totalmente diferente a todo lo que habíamos visto hasta ahora. Subimos 1200 metros sobre el nivel del mar. Y nos adentramos tierra adentro y hacia el norte unos 1800 km. Desde Buenos Aires.
El paisaje era árido y seco, debido a la estación del año en la que estábamos, invierno. Pero estaba yo con la cabeza un poco al revés. Y el tiempo, me lo habían cambiado. Si al sur era invierno total, con nevadas, fríos polares, abrigos, bufanda y guantes, en ju juy nos esperaba una primavera inminente. Y Juana, claro
Tenía tantas ganas de conocer a Juanita, a Alicia y Clau, ya las había conocido el año anterior, cuando vinieron a Galicia y tuve el placer de conocerlas. Pero a Juana, después de unos 3 años chateando por el Messenger, aún no la conocía.
Llegamos a la estación de micros de Ju Juy, después de recoger las maletas y buscar en los bolsillos unas monedas para darle al mozo (Es importante esto eh, tener siempre unas monedas a mano) Apareció Juana. Abrazos besos, hubo complicidad y cariño desde el primer momento, como no podía ser de otra manera.
Enseguida nos metimos en un remix (Taxi) que nos llevó hacia su casa. Situada justo en el centro de la ciudad. Al principio, la primera impresión, que tuve de esa ciudad, era “Joer, donde nos hemos metido” Nada que ver con lo que durante esos días observé, una ciudad bulliciosa, desde primeras horas de la mañana, hasta bien entrada la noche.
La casa de Juana, por fuera, no dice lo que después es por dentro. Con un patio interior, y las habitaciones dispuestas alrededor de este.
Ese día se nos pasó hablando, riendo, y también hablamos, y reímos.
Nos presentó a su familia. Su marido y 3 hijos, ya que el mayor, estaba estudiando en otra ciudad.
Cuando me metí en cama, todo se movía a mi alrededor, aún mi cuerpo estaba dentro del micro.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Nos vamos de Bariloche

Nuestro último día en Bariloche.
Por la mañana todo el mundo andaba alterado. Alicia daba sus últimas órdenes, ya que ella se venía con nosotras a Ju Juy y debía dejar todo listo en su casa. Se levantó con el ánimo muy vivo. Nosotras, por fin, fuimos a conocer la ciudad en si. La plaza del ayuntamiento, la estatua del general Roca, sus calles, sus tiendas.
A pesar que Bariloche tiene una población de unos 100 mil habitantes, el núcleo urbano no es muy grande. Tiene una calle principal y las demás van saliendo de ella a izquierda y derecha. Tiene una bonita plaza, donde se enclava el ayuntamiento y las diversas oficinas oficiales. Todas ellas de madera y piedra, muy vistosas. Con los tejados típicos de una zona donde nieva mucho, puntiagudos hacia arriba. En medio de la plaza está la estatua del General Roca, muy polémica, ya que el fue quien echo a los indígenas de la zona hacia Chile. Y en nuestros días, los pocos descendientes de aquellas tribus, quieren que se retire la estatua.

También visitamos una fábrica de chocolates, tesorito nos tenía una cita concertada, pero bueno, ya se sabe como somos todos los latinos, y llegamos tarde. Así la visitamos en un vuelo. Es curioso que en un lugar tan parecido a Suiza, hagan unos chocolates tan parecidos y tan ricos como los de este país europeo. La fábrica en si se llama El Turista, peculiar nombre también. Bueno, el caso, es que allí hicimos nuestras compras de chocolates varios.


Después de comer frugalmente, un rico pastel de zapallo (Calabaza). Llegó el momento de la partida. Todos nuestros bultos se instalaron en la parte trasera de la camioneta de tesorito. Y allá nos fuimos a la estación de micros. Nuestros asientos eran el 1,2 y 19, una tendría que viajar sola. Pero Alicia, con todos sus recursos, que son muchos, hizo ver a un viajero de 1.90 de altura que iría más cómodo en el asiento nº 19 y no en el 3, y la verdad que tenía razón, porque en ese asiento fui yo, y no creo que un hombre de 1.90 cupiese ahí.
Aunque la apartida de Bariloche fue triste, allí quedaban tesorito, J.H. Magali, Gladis, el lago, las montañas…era emocionante saber que a 4000 km de distancia nos esperaba Juana.
Saliendo de Bariloche, a pocos kilómetros, empezaron las protestas de los diferentes pasajeros, y es que la prohibición de ir a más de 90km/h se la saltaba el conductor del micro cada dos por tres, y en una curva, creo que tuvo serios problemas para controlar el micro. El azafato, que no tenía con quien desahogarse, se dirigió hacia nuestros asientos para, a su vez, decirnos que él no tenía la culpa, y todos los pasajeros se iban hacia él. Nosotras comprensivas, le decíamos que en aquella curva a punto estuvimos de salirnos de la carretera. Entre charla y charla, nos trajo una botella extra de champán, y yo ya me quedé dormida. Entre sueños, pude oír algo de la conversación que mantenían arnoia, Alicia y el azafato. “¿Qué edad tenés?” (Esta pregunta es la más usada para entablar conversación y empezar a flirtear) Oí algo de 29 años, risas y volví a dormirme. La verdad que yo me perdí esta parte. Seguro que arnoia se la sabe mejor jijijijiji
Llegamos a Buenos Aires al día siguiente. Ya habíamos hecho 2000 km de los 4000 que teníamos que hacer. La escala en Buenos Aires era de unas 12 horas. Nos fuimos al apartamento de Steffy, duchita. Y a la calle de nuevo. Me gustó aquella zona, no recuerdo el nombre, pero había muchas librerías, mucha gente de aquí para allá. Y llegó la hora de comer. Alicia nos llevó a un restaurante, donde ponían unas parrilladas de vicio. Dimos buena cuenta de ella, y a preparar la maleta para Ju Juy.
Otra vez en la macro estación de autobuses con cientos de compañías de micros que iban a un lado y a otro. Nos subimos al nuestro, que ya no me acuerdo de la compañía, pero era muchos menos cómoda que la que tomamos para Bariloche. Casi no cabíamos acostadas en los asientos cama. Y eran más endebles que los otros, ya sé que las comparaciones no son buenas, pero no teníamos otra cosa que hacer. La cena, no tengo otras palabras que, un asquito, aún no sé muy bien que era aquella cosa gelatinosa, con pinta de caca de bebe, que nos pusieron y aunque cerrase los ojos e intentase tragar, era imposible, el sabor tampoco daba pie a comer. En fin, que quedó allí toda aquella pasterada.

Después del tute que llevábamos encima, dormí toda la noche, me desperté para el desayuno, que ya estaba algo comestible que la cena, pero no mucho mejor. Y sin darnos cuenta estábamos en Ju Juy.
Pero esto, ya quedará para otro día

sábado, 15 de noviembre de 2008

Penúltimo día en Bariloche


Este penúltimo día en Bariloche fue tranquilo por la mañana. El tiempo transcurría con la misma pereza que, me daba a mi pensar que al día siguiente iríamos a Buenos Aires y de allí a Ju Juy. Pero más me animaba aún, saber que en Ju Juy nos esperaba Juana.
Así la mañana iba pasando, en pijama, al calorcito de la casa de Alicia, afuera lucía el sol, pero se intuía el frío que debía hacer.
Entonces tesorito me propuso ir con el a buscar la comida, que consistía en un cochinillo, que había llevado crudo el día anterior a casa de la señora María, que se dedica a hacer comidas para llevar. Un take away artesanal. La señora María es la segunda madre de Clau y aparte del cochinillo nos dio unas
galletitas la mar de ricas. Cuando Tesorito me dijo que fuese con él, yo seguía en pijama. Pero bueno, que más da, las lentillas ya las llevaba Allá me fui a recoger el cochinillo, ya de paso, hicimos una pequeña ruta turística. Visitamos la catedral de Bariloche, donde había vidrieras que representaban, los primeros pobladores de Bariloche, la independencia de Argentina y otros hechos históricos argentinos. Y yo en pijama No nos dio tiempo a ver mucho más, ya que, el cochino asado esperaba en el maletero del coche.
Después de dar buena cuenta del cerdo, y reírnos un rato trinchándolo. Nos dispusimos a hacer una pequeña excursión por los alrededores de Bariloche.
Fuimos hasta el hotel Yao-Yhao, de esos que hacen temblar el bolsillo. Y el frío que hacía allí, me dan escalofríos solo de pensarlo. También vimos fauna del lugar: Caranchos,(Foto abajo) tero-tero, bandurrias, variedad de ibis. Todos ellos aves.
Nos llevaron por la zona de los ricos de Bariloche, y otra vez se distinguía, como en Villa La Angostura por los inmensos socavones en la carretera, o mejor dicho camino. El lugar idílico, grandes bosques, y al lado el lago. Los arrayanes en su forma natural de crecer a las orillas del lago y solitarios. No como en el paseo de los arrayanes que era un bosque.
Y así, se fue haciendo de noche. Y aún no habíamos visto la ciudad en si. Tan solo los alrededores de la casa de Alicia. Y teníamos ganas. Pero ya quedaría para el día siguiente.
Aquella noche, mientras Alicia contaba historias, tesorito veía el Diario de Ferrol en el pc, Arnoia se reía de algo a mi lado, estaba en mente de todos, el inminente viaje que nos esperaba en los próximos dos días.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Villa La Angostura



Villa La Angostura
Está en un extremo del lago Nahuel Huapi, creo que en el norte, pero no estoy segura.
Allí fuimos a casa de Evelyn, una amiga de Alicia, a comer, Una comida muy agradable, con Evelyn, su marido Konrad, amigo de Tesorito, y su hijo. Hablamos de muchas cosas, arreglamos los problemas de Argentina y de España, todos a la vez. El abuelo del Konrad fue uno de los primeros habitantes de Villa La Angostura, misma coincidencia con el abuelo de Tesorito, éste en Bariloche.
Después de comer fuimos a dar un paseo con Evelyn por los alrededores de la villa. Continuaban los extraordinarios paisajes del lago y la montaña, mientras caían unos copitos de nieve
Nos llevaron hacia una urbanización donde los argentinos ricos pasan sus vacaciones, tremendas mansiones, pero así de tremendos eran también los baches que había en esa carretera, y es que he llegado a la conclusión, que en Argentina, cuanto más rica es la gente que vive en una zona, peor está asfaltada la carretera, así en proporciones iguales.
El centro de Villa La Angostura es una calle y a un lado y a otro hay tienditas y restaurantes. Y de repente se acaba el pueblo.
Después de despedirnos de Evelyn, regresamos a Bariloche. Teníamos una cita ineludible con los vascos. Y es que en casa de Alicia, hay grandes bailarines. Y en esta ocasión, los niños, iban a ensayar los bailes vascos, ya que tenían algún antepasado vasco, y los argentinos cuidan mucho sus raíces. Así nos dirigimos hacia la asociación vasca, a llevar a los muchachos, Los dejamos allí y nos fuimos, mientras ellos ensayaban, a ver otro tipo de paisaje.
En Bariloche se pueden ver desde montañas con las cumbres nevadas, hasta un paisaje tipo meseta, allí a pocos km uno del otro. En las inmediaciones del aeropuerto, el paisaje llano, seco y áspero de la meseta se extendía por km, que la vista no llegaba a ver nada más que llanuras. Y fue entonces cuando nos dimos cuenta de la luna, una luna extrañísima, que yo pensé que sería cosa del hemisferio sur. A veces parecía un disco amarillo, enorme, y otras veces parecía menguante. Y alguien dijo, “os fijasteis en la luna”. Hasta le sacamos fotos. Con esta sensación de ver esa luna tan rara, fuimos a buscar a los bailarines, que ya estarían acabando su ensayo.
Entramos en el recinto, y allí vimos las evoluciones de unos cuantos chicos y chicas bailando danzas vascas. Pero lo que me llamó la atención fue ver la foto de Ibarretxe, 20 años más joven, por lo menos, y la gran Ikurriña, expuesta en una de las paredes.
Bueno, lo de la Ikurriña, no me llamó la atención, pero ver a Ibarretxe con todo el pelo en su cabeza, si me llamó la atención. Es como si en el centro gallego ponen la foto de Touriño, También me llamaría la atención.
Y así, después de recoger a toda aquella chavalaza, instalada en la parte de atrás de la camioneta, nos dirigimos al centro de Bariloche, donde descargamos a los jóvenes, y nos fuimos para casa.
Viendo las fotos que habíamos hecho, nos llamó la atención, aquella luna mutante, pero no fue hasta el día siguiente que nos entramos que fuimos espectadores de un eclipse de luna, de ahí que luna fuese cambiando en una sola noche, de luna llena a menguante.
Después, a la noche en casa de Alicia, hubo partida de Buracco, que aunque ya le iba cogiendo el aquel, aún se me escapaba la puntuación.

domingo, 5 de octubre de 2008

Paseo arrayanes e Isla Victoria

Paseo de los Arrayanes e Isla Victoria
Amaneció un día nublado. Y yo, con un gato entre las piernas, que no hacía bueno ese refrán que decía mi abuela “Algo é algo decía a vella con o rabo do gato entre as pernas”, cuando se refería a, si no hay otra cosa….Como decía el día no amaneció muy bueno, menos mal que a Amana, no le hace gracia ninguna madrugar, y escogimos la excursión corta, que empezaba sobre la 1, más o menos, y no la larga que salía a las 9 de la mañana.
De todas formas la excursión en barco valió la pena. Ojo que no fue en un barco cualquiera. Las gallegas no nos conformamos con cualquier cosa. Tenía que ser el más bonito de todos. El Modesta Victoria,

uno de los primeros barcos de este tipo que navegó por las aguas del Nahuel Huapi. Y el micro que recogía a los excursionistas paraba justo en frente de la casa de Amana, y después de esperar un buen rato, descubrimos que ni siquiera era en frente, sino, a la puerta de la casa.
Embarcamos en el Modesta Victoria en Puerto Pañuelo.

Vimos que Amana se dirigía a la cafetería del barco y compraba galletas. ¿Para qué? Le preguntamos. Salió a cubierta, agarró una galleta, la elevó hacia el cielo, y empezaron a llegar las descaradas gaviotas, a arrancarle de la mano la golosina. Claro, yo también quise probar, y que suavecitas son las condenadas. Ras¡ atrapan la galleta y se van con el botín.
Mientras, aunque muy nublado, parecía que el tiempo aguantaba sin llover, pero a medida que nos acercabamos al bosque de los arrayanes, la lluvia fue implacable. Fue hermoso el paseo, aunque pasado por agua. Loa arrayanes suelen vivir solitarios en las orillas de los ríos y lagos, pero aquí era una formación boscosa en toda regla. La corteza era de un color marrón amarillento, y muy, muy fría. Había un paseo que era un entablado de madera. Y allí vimos arrayanes para dar y tomar. Pero nos mojamos mucho y yo tuve mucho frío, que ni aun el calor de Amana, podía mitigar. Así que, al volver al barco nos tomamos unos chocolates bien calentitos. Humm que bien me sentó.
El Segundo destino era Isla Victoria. Allí se puede observar una gran diversidad de flora, autóctona (de cuyos nombres no me acuerdo, mejor mirar el enlace) Y foránea, llevada por el hombre para su uso en la industria maderera, y al final, salió un lugar lleno de árboles como secuoyas, pinos negros, etc que le dan un aspecto esplendoroso. Eso, si de llover, no paró.
De regreso volvimos a repetir el chocolate, que me hacía entrar en calor. Y , se me olvidaba, la parte en que nos tocó un premio, previo sorteo, de una foto gratis en el bosque de los arrayanes.
-¿Qué número tenés?-Nos preguntó el chico
-El 28- respondimos
-Y el número premiado es el….28
Aplausos y más aplausos.
Creo que fue esa noche cuando descubrí el buracco

lunes, 29 de septiembre de 2008

LLegando a Bariloche


Camino de Bariloche
Después de constatar la cantidad de compañías de micros, como llaman los argentinos a los autobuses, que había. Nos decidimos por el Flecha bus, como ya he dicho.
Los micros son muy cómodos, tiras de allá y estiras de aquí, y tienes una cama, donde una se puede acostar totalmente en horizontal. Dan una copita antes de la cena, después la cena, y a continuación una copa de champán, que dicho sea de paso a mi no me gustó mucho, demasiado seco para mi gusto. Ya quedas medio dormida para la larga travesía.
De Buenos Aires a Bariloche hay unos 1800km de distancia que se tardan en recorrer unas 20 horas aproximadamente. Saliendo de Buenos Aires está la Pampa, pero no pudimos ver los paisajes, porque era de noche y no se veía nada de nada.
Lo que más me fastidiaba de todo esto, es que no se podía fumar, así que, en cuanto preveía que el autobús iba a parar por cualquier motivo, yo me lanzaba a ponerme los zapatos, y en cuanto abría las puertas, yo ya estaba fuera con el cigarro en la mano, tanto los conductores como los o las azafatas, me decían que no se podía bajar, pero, bueno, yo ya estaba fuera, cigarro en mano, después me seguían otros viajeros. Y así se fue pasando el viaje. Al amanecer, ya estábamos en La Patagonia. Y pocas horas después comenzamos a ver las primeras cumbres nevadas. Pensando que ya estábamos cerca de Bariloche, nos pusimos muy contentas. LLegamos a un pueblo que se llama Neuquén, y allí si pude fumar a gusto, mientras esperábamos por otros viajeros. Aún quedaban como 5 horas para Bariloche
Los paisajes que se veían eran muy característicos de la región, Al fondo las montañas nevadas, un poco más cerca grandes lagos, y a la vera de la carretera pequeñas colinas. Así fue transcurriendo el tiempo, que no se pasaba. Y por fin llegamos a Bariloche.
Allí estaban Amana, Rick, y Tiberio, Esperándonos con brazos y patas abiertos.
Las temperaturas mucho más bajas que en Buenos Aires. Allí si era invierno. Pero con el calor de la acogida de Amana y familia, casi no se notaba.
Ya desde ese primer momento, después de la alegría de volver a verla, conocer a Rick y a su pequinés Tiberio. Empezamos la ruta turística para conocer Bariloche. Hicimos el circuito chico, por los alrededores de la ciudad. Vimos el Lago Nahuel Huapi,

de todos los lados y perspectivas. Y de cualquiera de ellas se veía, inmenso, precioso, rodeando de montañas nevadas. Una maravilla de la naturaleza. Fuimos también a Cerro Catedral,

no esquiamos, pero, si hicimos equilibrios sobre la nieve. Allí se nos hizo de noche. Y nos fuimos para casa de Amana, donde conocimos al resto de la familia: J.H., hijo de Amaná y Rick, Gladis, Magali. Y toda la fauna que allí vive plácidamente, perros y gatos, un total de 7, creo recordar.
Al día siguiente nos esperaba un crucero por el Nahuel Huapi.

martes, 23 de septiembre de 2008

Recoleta

Salimos de casa dispuestas a ver El Barrio de La Recoleta. Antes de ir hacia allí, nos paramos unos momentos en el jardín botánico, no mucho tiempo , porque ese día teníamos muchas cosas que hacer, entre ellas, coger, uys perdón, comprar, los billetes hacia Bariloche, segundo destino de nuestro periplo por Argentina.
El Jardín Botánico, tiene muchas especies vegetales, de todas partes del mundo. Y una especie animal, los gatos que se cuentan , creo que a cientos.
Y después de esta visita que nos quedaba en camino, nos fuimos a La Recoleta, primero al cementerio, impresionante, lo que la gente puede hacer para guardar unos huesos.
Cada tumba es un mausoleo, cada cual mejor que el del al lado. Allí están enterrados todos los y las argentinas que fueron algo en ese pais, desde los independentistas (héroes nacionales, por supuesto), los presidentes, las mujeres de los presidentes (Evita Perón), hasta los dictadores. También hay algunos casos, como por ejemplo, el empleado del cementerio que ahorró toda su vida para poder enterrar allí a su mujer. Y allí está la estatua del hombre. Un verdadero laberinto donde se puede ver toda la historia de Argentina, mediante apellidos ilustres y otros menos ilustres, pero todos ellos allí reflejados.
Después del paseo por el cementerio, nos adentramos en el Barrio de La Recoleta, donde había tiendas de las firmas más reconocidas en todo el mundo mundial :Tucci, Armani etc etc.
A continuación, tocaba comer, cosa muy importante. Nos fuimos al Museo Nacional de Arte Decorativo. Toda la calle en la que se encuentra este museo, está llena de casas coloniales, ahora embajadas de diferentes países. Y el museo no iba a ser menos. En el exterior tiene un patio que está convertido en restaurante, y allí decidimos comer, hacía un día estupendo, sol, un vientecillo, fino. Reservamos mesa y nos fuimos a ver la casa, allí tuvimos la suerte que había una exposición de Rodin, y entre ver las esculturas y la casa, que era una maravilla, se nos pasó rápido el tiempo.
Al salir lucía el sol y en la terraza del restaurante se estaba de maravilla. Pedimos de comer cosas como croques de pollo, tartaletas de verduras, y ensalada. Tardaron un poco en servirnos, tres cuartos de hora o más, y el sol se fue, quedamos en la sombra, y ese vientecillo fino del que antes hablaba, se convirtió en vientecillo helado. del polo sur. La comida se congeló y nosotras también. Nos largamos de allí casi sin pagar, porque tardaron como otra media hora en cobrarnos. Y había que coger los billetes para Bariloche.
Nos tomamos un cafelillo reconfortante en una cafetería, no recuerdo el nombre, pero era una de esas cadenas tan famosas en Argentina. Y nos hinchamos a pinchos dulces que el camarero no paraba de ponernos.
Ya en la estación de autobuses, para resumir, nunca en mi vida había visto tantas compañías de autobuses o micros juntas. Corrimos de un lado para otro para ver cual de ellas nos convenía más. Bariloche bus, vía del norte, vía del sur, al final nos decidimos por Flecha Bus. Una de tantas.
Ya con los billetes en la mano. Nos fuimos a descansar, antes hubo otra vez sesión de hadas. Al día siguiente nos esperaban 1800 km en micro. Pero esto ya es otra historia

lunes, 15 de septiembre de 2008

La Boca



La Boca es un singular barrio porteño. Llegamos en micro, después de una media hora de camino. Lo primero que se ve es el estadio del Boca River, o será del River Juniors? Algún fanático de estos equipos puede matarme, si ve esto. Jejeje. Bueno, el caso es que allí existe una gran competencia entre los fans de estos dos equipos, de hecho teníamos previsto ir el domingo, pero jugaba el Boca, y nuestras expertas guías, decidieron que era mejor ir al día siguiente. Diríamos que es el mismo enfrentamiento que hay entre el Real Madrid y el Barça.
El barrio me gusto mucho, la parte que yo vi , eran dos calles de unos 200 m cada una, paralelas entre si. Todo preparadísimo para los turistas. Las casas son cada una de cada color, e incluso una casa puede tener varios colores, fueron los emigrantes genoveses quienes decoraron así las casitas, en Italia se hacia para cuando se venía en barco, los pescadores pudiesen distinguir sus casas desde alta mar. Aquí parece que es por algo parecido, pero como no había pintura suficiente para pintar una casa entera, pues se pintaba de varios colores.
Los edificios se llaman conventillos, y en ellos había varias viviendas.
La calle más famosa de este Barrio debe ser la del Caminito, por el tango de Juan de Dios Filiberto, titulado Caminito

Durante todo el trayecto nos fuimos metiendo en los diferentes conventillos, ahora todos ellos, o la mayor parte, convertidos en tienditas donde venden todo tipo de souvenirs relacionados con el tango, las típicas casitas de colorines, también hay restaurantes donde hacen espectáculos de tangos y por supuesto, Maradona, . Y me llamó la atención, o mejor dicho el chico que estaba allí, me llamó la atención, o mejor dicho, hizo que me fijase en él, al cogerme de la mano y arrastrarme literalmente dentro de una pequeña bodeguilla, donde vendían vinos de todas partes de Argentina. Y solo me soltó cuando le prometí que al final del recorrido iría a tomar un vino con él. Cosa que no hice, que mala soy
Caminando por las calles de La Boca, observamos a unos chicos jugando al fútbol, en un recinto vallado, con un gran letrero que rezaba”República independiente de la Boca” Y ahora mirando en la wiki, veo que allá por el 1800 y pico, una revuelta en La Boca, hizo que esta se declarase republica independiente con bandera y todo.
El día en la Boca acabó tomando un café en un bar típico, pero no en aquellos que se bailaba tango y demás, sino en uno muy antiguo, donde había fotos de todo el mundo que pasaba por allí. Un café muy agradable donde se respiraban aires de tango y café bien hecho.
Después de este paseo tan agradable, el tiempo estaba un poco pesado y se veía que de un momento a otro iba a caer una buena tormenta. Y de hecho cayó la tormenta del siglo, a Clau se le ocurrió que podríamos ir a hacer unas compras a un centro comercial, Y allá nos metimos. Después de ver miles de tiendas de bolsos, abrigos, todos ellos del mejor cuero argentino, y es que Clau es una experta en esta clase de cosas. Me dio tremendo bajón, y me tuve que escapar, si escapar, sentarme en un café del centro comercial, y tomar algo de azúcar, porque o me sentaba o me caía, una de dos. Y preferí sentarme a caerme allí mismo.
Cenamos algo en el mismo centro y nos fuimos para casa.
Allí hubo sesión de echamientos de diferentes tipos de cartas, en las cuales tanto Steffy como Clau son verdaderas sabias. Las cartas de las brujas, de las hadas, de los ángeles, el ti chi, a las que había que hacerles preguntas para que te dieran la respuesta. Pero que complicado es preguntar cosas ¿No?
Al día siguiente tocaba la Recoleta

martes, 9 de septiembre de 2008

De San Telmo a Puerto Madero


Y ya estamos en el 2º día.
La noche estuvo un poco accidentada. En un principio dormiríamos en el estudio de Steffy, después de cambiar el piano para la habitación de al lado para poder acomodar otra cama en ese cuarto, vimos que espacio… no quedaba mucho, entonces vuelta a colocar el piano en su sitio original. Y decidimos dormir en el cuarto de Steffy, que tan gentilmente nos prestó. Así, ya teníamos donde dormir. Después tuvimos que elegir de qué lado de la gran cama dormiría cada una
-Mejor tu duerme de ese lado que por aquí hay mucho cable suelto y si tienes levantarte en medio de la noche no habrá obstáculos- Mi amiga me conoce bien y sabe que dormida y sin lentillas soy un fenómeno destrozando cosas
-Vale-Respondí yo, ya durmiendo.
Y….en medio de la noche. Catacrash pum chimpum Un primer diagnóstico de la situación, ya nos hizo comprender que el DVD de Steffy se había perjudicado un poco. Pero a la mañana, ya más despiertas, observamos que el DVD se había ido al carajo. Al decírselo a Steffy, se puso muy contenta, ya que ella, desde hacía un tiempo le estaba diciendo a su madre, Alicia, que necesitaba un nuevo DVD con mando a distancia. Creo que fue en este momento cuando Steffy nos adoptó como tías
Pero, en fin, a lo que íbamos. Ese día, nuestra guía particular, Clau, nos tenía planeado un lindo itinerario. Por la mañana iríamos a San Telmo y por la tarde a Puerto Madero .
Así de primeras y por la mañana, nos desayunamos unas facturitas

que habíamos ido a buscar Clau y yo a una tienda cerca del piso de Steffy, A pesar que yo iba sin lentillas y en pijama, me di cuenta en seguida que los chicos que despachaban esas facturitas, no estaban del todo mal, más bien por la silueta que otra cosa, sin mis lentes de contacto no podía ver. Y yo con esas guisas. Y no sería la última vez que me lanzaría a la calle en pijama, eso, si, con las lentes puestas.
Ya en San Telmo, lo primero que vimos, fueron unos chicos, que portaban unos grandes letreros en los que se leía “ABRAZOS GRATIS” Como desaprovechar esta oferta con lo caro que está hoy en día todo. El abrazo fue muy caluroso y afectivo, a pesar que no conocía de nada a este chico. Al notar mi acento, me preguntó de donde era, yo le dije ” gallega de Galicia” Había que hacer esta especificación, ya que para los argentinos son gallegos todos los españoles, y según en que circunstancias y tono lo digan, puede llegar a ser un insulto. A pesar que, quien más quien menos, tiene algún pariente gallego entre sus ancestros, “gallegos” incultos y burdos que un día tuvieron que irse de su tierra para ganarse el pan de cada día. Y como ocurre ahora en España, los emigrantes ocupaban los puestos de trabajo que los nativos no querían para ellos. Un círculo vicioso que esperemos no siga su evolución
Pero me estoy desviando del tema en cuestión y es que el abrazo que le di a aquel chico, descendiente de “gallegos” de La Coruña, fue especial. Esto hizo que me desinhibiese un poco y gastase bromas con otros tipos que querían charlar un rato. Como con aquel señor del puesto en el mercadillo de la plaza Dorrego que me preguntó que me podía vender, y yo le respondí que a él, pero al final, no llegamos a un acuerdo, sobre la moneda en la que debía pagarle, si en €, en dólares o en pesos.
También vimos espectáculos de tangos en la calle, maravilloso, ver bailar a aquellos bailarines. Una explicación de donde venía el tango, que me sorprendió saber que en un principio el tango se bailaba entre hombres. Una orquesta tanguera tocaba los compases del tango en una calle cercana a la iglesia de San Pedro. Y así entre tangos nos fuimos a comer a una parrillada cerca del barrio de San Telmo para recuperar fuerzas y seguir por la tarde a Puerto Madero.
La parrillada consistía en diversas carnes a la parrilla: desde pollo, riñones, mollejas, chorizos de diversos tipos, costillas, en fin, buenísima

Ya acabada la parrillada, vino Sulma, hermana de Clau, que nos acompañó en nuestro paseo por Puerto Madero.
Allí pudimos ver un gran reciclaje, lo que antes era viejo e inservible, se convirtió en pisos lujosos, grandes hoteles, bonitos restaurantes, cafeterías, Y un estupendo paseo en el que tuvimos la oportunidad de ver los buques escuela argentinos, de cuyos nombres no me acuerdo. Así como el puente, diseño de Catalabra, de la mujer, Que representa a una pareja bailando Tango.
Acabamos la tarde en uno de esos cafés, yo, tomando un trago del día especialidad de la casa, que no sé que llevaba, pero estaba muy bueno. Y las demás, pues , tampoco me acuerdo.
El cielo estaba rojo, muy rojo.

Y la temperatura era muy agradable,
Ya a la noche, nos decidimos a conocer una parte de la marcha porteña. Y nos fuimos de copas a uno de los barrios de marcha. Estaba un poco apagadillo, pero nosotras no estábamos tampoco muy alumbradas. Nos sentamos en una mesa en el exterior de un local. Y por allí pasaron, desde un chico que vendía algo, hasta una grafóloga que por la firma adivinaba nuestra personalidad, y otra señora que algo hacía también con nuestros nombres en acróstico.
Y cansadas nos fuimos a dormir, al día siguiente nos esperaba La Boca

jueves, 4 de septiembre de 2008

LLegada a Buenos Aires


Todo empezó cuando llegué a Santiago para coger el avión que nos llevaría a Madrid, Montevideo y de ahí a Buenos Aires. Y repasando la maleta a ver que faltaba ¡Zas! se rompió la cremallera. Hubo pues que cambiarla. Un pelín más pequeña que la mía era la que, amablemente, me prestó, y algún día devolveré, mi colega. Allí quedaron algunos trastos tirados que apenas eché de menos en los días que duró el viaje.
Después de este pequeño inconveniente, allá nos lanzamos. Sube al avión, baja del avión, vuelve a subir, vuelve a bajar, así 6 veces en 24 horas. Con la cabeza medio, o totalmente abombada, medio dormidas y con ganas de pisar suelo firme, llegamos a Buenos Aires, donde se suponía que Clau, estaría esperándonos. Pero…Oh sorpresa.. Clau, no estaba. Una rápida llamada de móvil, que sólo funcionaba en contadas ocasiones, aún no sé por qué, y nos enteramos que Clau, se fue a otro aeropuerto a buscarnos. Pero ¿por qué? Ah, eso son cosas de argentinas locas, que leen los mails en transversal.
Por fin, ya todos juntos, después de unas risas, nos dirigimos al departamento de Steffy. Volando voy, volando vengo, el veloz auto conducido por un intrépido piloto de carreras nos dejó a la puerta del bloque . Al llegar a la casa, estaban esperándonos: Steffy, Garrido y Benito, es decir una hermosa chica y dos felinos.
Lo primero que hizo Clau fue prepararnos unas ricas empanadillas, algunas al horno y otras fritas, las dos clases estaban rebuenas. Después de llenar la panza, aunque mucha hambre no había después de todos los vaivenes de los diferentes aviones, nos dispusimos a conocer Buenos Aires, de la mano de Clau, por supuesto.
Desde casa de Steffy había unas pocas cuadras hasta el subte. Y de allí a conocer la
catedral, donde tuvimos la oportunidad de ver el cambio de guardia de los Granaderos , tipos, todos ellos de buen porte, La Casa Rosada, La plaza de mayo, El cabildo. Y en definitiva, pasear por las calles porteñas. Menos mal que todas esas cosas estaban en la misma Plaza, porque las fuerzas comenzaban a faltar. ¿Qué mejor que recuperar fuerzas tomando un cafelillo, y donde mejor que en uno de los cafés emblemáticos de Buenos Aires como es el Tortoni Situado en la calle Rivadavia ¿De qué me sonará a mi este nombre? En el pequeño museo del Tortoni se pueden ver artículos, libros, fotos y diferentes referencias a los escritores que pasaron por allí a hacer sus tertulias. Pero antes de entrar hubo que hacer una pequeña cola de unos 20 minutos de espera, ya que los dueños del bar no quieren que la gente esté dentro esperando mesa, así que, esperan fuera. La verdad que merece la pena esa espera. El potero te hace pasar, después un camarero te lleva a la mesa correspondiente.Y tranquilamente te tomas un cafelillo, entre lámparas de araña, cuadros, madera, y la huella de los ilustres artistas que por allí han pasado

Después de este día tan intenso: Nuestra llegada a Buenos Aires, probar las empanadillas de Clau, y visitar lugares tan emblemáticos de Buenos Aires, nos fuimos para nuestra casa en esta ciudad.
La primera impresión que tuve de Buenos Aires fue positiva. Una gran capital como cualquier otra, con su historia, sus monumentos, sus ilustres fundadores, sus habitantes y sus turistas, en esta época del año no había muchos, ya que recordaremos que allí es invierno. Aunque no se notaba mucho, diriase que era como una primavera un poco fría comparándola con la gallega de Ferrol. Me gusto esa Plaza de Mayo rodeada de monumentos. Y a mi se me dio por pensar en las Madres de la Plaza de Mayo, con sus pañuelos blancos cubriendo sus cabezas y llorando a sus hijos desaparecidos en las diferentes dictaduras que sufrió este país. No me sentí identificada con ellas, ya que yo poco viví de la dictadura de Franco, pero si solidaria, incluso podía escuchar sus gritos de protesta, y los pelos se me pusieron de punta ¿Sería que aún se podían ver los restos de la última protesta de los campesinos que días antes habían estado acampados allí?
Y así acabó nuestro primer día en Buenos Aires
Continuará