sábado, 21 de marzo de 2009

La Quebrada de Humahuaca

La Quebrada
El día amaneció espléndido. Nos levantamos bien temprano, desayunamos, y allá nos fuimos
Nuestra primera parada fue en un mirador, cerca de JuJuy.

Desde allí se divisaba el río, seco, sequísimo. Y siguiendo su cauce, allá al fondo se veían las montañas más altas. Hacia ellas nos dirigíamos. Primero iríamos a ver el Cerro de siete colores, ya que había que verlo con la luz de la mañana para apreciar todo su colorido. A medida que íbamos subiendo, porque subíamos y mucho, el paisaje iba cambiando, de un desierto semiseco, con algún atisbo de vegetación allá abajo, donde algún riachuelo dejaba una serpiente verde, a un desierto sin nada de vegetación, salvo los cactus, esos que se ven en las películas del oeste, con sus brazos en alto. Y claro, que aunque a mi aquello me pareciese un desierto, había fauna y flora. Las llamas erguidas como estatuas orgullosas, esos cactus, y algunas hierbitas más. Pero lo que realmente era extraordinario de todo aquello, eran los colores de los cerritos, uno verde, al lado otro rojo, pegado a él uno violeta, y no era la vegetación, eran los tipos de tierras que los formaban. Era un paisaje realmente lunar y multicolor.


Paramos en algunos pueblitos como Pumamarca, donde se encuentra el cerrito de los siete colores.

Cerrito de singular colorido pasa del azul, al rojo, amarillo, verde etc, como en substratos de arriba abajo. o de abajo arriba, según como se mirase, para entonces la puna, iba haciendo mella en mi. Y ya no sabía muy bien como mirar las cosas. Tilcara, donde había un mercadillo, y era un pueblito cuyas casas estaban hechas de adobe, Humahuaca (Conste que estoy mirando como se escriben) aquí había un yacimiento arqueológico.


Pero bueno, iremos por pasos. Como he dicho vimos el cerrito de los 7 colores, después, César nos quiso llevar hasta Chile,

si me descuido un poco. Y empezamos a subir aquello “cerritos”, íbamos bajando del coche aquí y allí, y el apunamiento se iba haciendo cada vez más patente, hasta que llegado este punto. 4170 metros de altura, yo estaba, mejor dicho, no estaba. Esa continua sensación de que estaba dentro de un avión despegando, no me dejaba estar. Algo me presionaba las sienes, me costaba dar un paso como si tuviese los pies de plomo, mi cabeza flotaba mientras mis pies no se querían mover del sitio, en fin, estaba apunada. Una sensación bastante desagradable, aunque, por suerte, no fue muy fuerte, tan solo los primeros síntomas. Y ya no llegamos hasta Chile, porque habría que pasar la zona llamada La Puna, un poco más alta a unos 6500 m de altitud., donde se encuentra el desierto de Atacama. Para experiencia, ya me llegó. Solo decir que el coche estaba aparcado a unos 50 m de ese letrero que veis ahí,

y pensé que no llegaba, claro que era cuesta arriba.


Al descender unos cuantos metros de altitud (1000 m), el cuerpo se fue acostumbrando un poco a esa sensación, ya se me quitó la presión de las sienes, pero el corazón me seguía latiendo a 1000 rpm Después de todo eso….¿os creíais que no íbamos a comer? Pues si comimos, Y muy bien. En un bar de pueblo comimos

: Humitas, milanesa de llama, tomamos te de coca y como nuevas
Al acabar de comer y después de dar un paseo por el pueblo (Tamamarca) nos dejaron sueltas en un mercadillo artesanal, hicimos algunas compras, y vuelta al coche. Nos dirigimos hacia Humahuaca, para ver los yacimientos arqueológicos y un pequeño zoológico con fauna de la región. Pero, este pueblo está un poco más alto y la puna volvió a aparecer, así que, decidimos no bajar del coche, porque todo ese recorrido había que hacerlo a pie y mi corazón podía salirse de su sitio. A cambio bajamos hasta el valle del río Grande, ese que va seco, Y ya a un nivel de altura adecuado para una pobre gallega que vive todo el año a nivel del mar, nos pusimos a buscar las huellas de unos dinosaurios, el busto del general Sanmartín etc etc, todo ello excavado en la roca y obra de la naturaleza. Quizás vimos las zarpas del dino, pero nada más.


De vuelta a Jujuy, la sensación de apunamiento desapareció casi totalmente, aún quedaba un algo de fatiga, que no sé si era por tantas maravillas vistas o el mal de altura.
Y al día siguiente era nuestra partida a Buenos Aires. Pero todavía nos quedaba el mercadillo de ropa usada del domingo

sábado, 7 de marzo de 2009

Cuenta atrás 4 días


Tan solo nos quedaban 4 días en Argentina: 2 y medio en JuJuy, uno de viaje a Buenos Aires, 1 día en esta ciudad, y al día siguiente, martes, vuelta para casa. Todo estaba calculado al segundo, Ya nuestros cuerpos estaban acostumbrados a los 1200 metros sobre el nivel del mar, al día siguiente nos enfrentaríamos a los 4.100 de la Quebrada, y su puna. Pero bueno, eso era al día siguiente.
Aún nos quedaba todo el viernes por delante.
Fue muy completo este día. Como siempre, después de juntar casi el desayuno con la comida del mediodía. César y Juanita, nos llevaron de paseo. Hoy el día estaba, frío, lluvioso, desapacible. El lugar a visitar fueron Las Termas,

Un Balneario entre los cerritos cercanos a Jujuy. No pudimos apreciar el paisaje a causa de la lluvia-nieve, niebla, todo en uno que había esa tarde. Aún así se adivinaba el panorama que nos estábamos perdiendo. Yo digo cerritos, pero teniendo en cuenta Jujuy, como ya he dicho, está a unos 1200 m sobre el nivel del mar, con otros 500 metros que podían medir aquellas montañitas de la precordillera andina, nos situamos a unos 2000 metros de altura, que vértigo ¿Verdad?


César quería llegar hasta el punto más alto, imposible, teniendo en cuenta que no se veía nada y que las carreteras se convirtieron en caminos, decidimos que era mejor ir a tomar un cafelillo a la cafetería del balneario.
Allí nos dio la bienvenida un amigo (Creía que tenía afotico del chucho, pero no hay). El lugar era todo lujo, y para sentirnos como en casa, sonaba la música de Julio Iglesias “Un canto a Galicia Heyyyyyyy terra dos meus pais” ¿Qué más se podía pedir? Estuvimos un buen rato al calorcito del café, fuimos a ver las instalaciones, y después de dejar nuestra marca en los lavabos. Regresamos a Jujuy
Como ya expliqué anteriormente. En Jujuy se celebraba una fiesta gaucha, el viernes era el día principal de la celebración. Esta fiesta si mal no recuerdo, era algo así, como que se unían dos ciudades para echar a los españoles de la región. Y era como una romería que se hacía desde Salta, hasta Jujuy, en otra época del año, la romería se hacía a la inversa.
1ª Se hacía un desfile por las calles principales de la ciudad de los gauchos a caballo. Pero no llegamos a verlo porque estábamos de camino a Jujuy
2º Había una quema de chocitas en las inmediaciones de un puente. Corrimos y corrimos, pero no llegamos a tiempo.
3º Algo más había, pero como estábamos corriendo para ver la quema de las chocitas y este otro acto se hacía, en otra parte de la ciudad. No llegamos a verlo.
4º Pero, si vimos la retreta, y en situación privilegiada, en el palco de las autoridades. Donde nos subimos y como nadie nos conocía, pensarían que éramos una representación del bando perdedor, vimos todo en primera línea y al lado del alcalde


La retreta consistía en lo siguiente. En la plaza del pueblo, se situaban las diferentes collas de gauchos en los 4 vértices de la plaza. Mientras el ejército estaba en medio. Entonces empezaban a llamarse por medio de una musiquilla “Tata taata ta tata taata tatatataaa” o algo así. Poco a poco los gauchos iban acercándose al medio de la plaza. Hasta que se unían al ejército y todos juntos bailaban al compás de esa música. El alcalde dio su discurso, Alicia salió en 1º página de todos los periódicos locales al día siguiente, nos hicimos fotos con gauchos y gauchas. Y nos fuimos a la fiesta popular, que era demasiado popular, ya que no se cabía en aquel pabellón. Entonces nos fuimos a cenar a un lugar más tranquilo. Donde, a mi se olvidó que pedir una cerveza, significa 1 litro entero de cerveza. Que peniña más grande. Ajajaja
Había un baile gaucho también, pero no fuimos, porque al día siguiente, nos tocaba la Quebrada, y había que madrugar. De todas formas, llegamos a casa de Juana y con una botella de champán nos dieron las tantas de la noche.

lunes, 16 de febrero de 2009

Seguimos en Jujuy

Nos levantamos tarde esa primera mañana en Jujuy. Y es que entre tanto micro de acá para allá, necesitábamos descansar, al menos yo. Que soy como un bebito, si me quitan mis horas de dormir, me pongo muy repugnante jajajaaj
Desayunamos opíparamente: Café, leche, dulce de leche, diversas facturitas, tostadas, queso para untar, diferentes tipos de mermeladas, yo qué sé cuantas cosas tenía Juana, debió pensar que íbamos un regimiento a su casa
Casi se nos juntó el desayuno con la comida.
Antes, entre uno y otro, nos dio tiempo a dar un paseo por Jujuy, un día maravilloso: sol, luz, gente, bullicio
Calles de jujuy
La fisonomía de la gente era muy diferente a la de Buenos Aires y Bariloche. Me parecía que estaba entre incas, aztecas, quechuas.
Esa tarde, después de comer, nos fuimos al mercado. Allí compramos diferentes Yuyitos (Hierbas de todas clases) que nos traerían grandes quebraderos de cabeza. Pero bueno, eso es otra historia. Los yuyitos son hierbas que sirven para muchas cosas: Para tener buena salud, para que venga la suerte, el dinero, el amor, en fin, cuantas cosas desees. Hay que quemarlas y sahumar con ellas, aquello que quieres que se impregne, aparte del humo, la suerte, el amor, dinero, salud etc, etc. Incluso hacen las bolsitas personalizadas, según de que quieras tener un poco de más. Las hay rosa fucsia, verdes azules, marrones, violetas, estos son como una especie de resina, y cada una simboliza algo, ahora no me acuerdo de que colores simbolizan cada cosa. Pongo foto aclaratoria.
Tienda de yuyitos y yuyitos
Cuando llegamos a casa de Juana, ella, hizo el pachamama, sahumar toda la casa con los yuyitos. Es decir, sartén en mano, y hechas las brasas, se paseó por toda la casa, ahumando o sahumando todo. Incluidos nosotros jajajajajaj. Fue muy divertido, pero si pongo el video aquí, alguien puede colgarme de un pino.
También nos dio tiempo esa misma tarde a ver un poco de los alrededores de Jujuy. El marido de Juana, al que voy a llamar César de aquí en adelante, aunque ése no sea su verdadero nombre. Pero le va muy bien. Y quien lo conoce, lo sabe perfectamente. Bueno, pues César, noc llevó a hacer una pequeña excursión, vimos algunos cerritos de los alrededores, un campo de tiro, desde donde se podía ver la ciudad y el río, cuyo nombre no recuerdo, que iba seco seco, o sea, no había río, había el cauce, pero sin agua. Debe ser muy grande por la anchura que tenía. E imaginar que allá dentro de los cerritos, había serpientes, y otros bichos que no sé muy bien que eran, pero al parecer, eran muy venenosos. Allí se quedaron El rio
Esa noche nos fuimos de cena con las amigas de Juana. Un bar muy enxebre, donde comimos hamburguesas, pero a la argentina. Arnoia se lió con el marco de un cuadro, que al final, fue a dar a las cabezas de todas, a modo de halo. Menos mal que solo era el marco y no había cuadro

domingo, 18 de enero de 2009

Llegada a Ju Juy

Cerca de Ju Juy vimos una procesión de gauchos. Yo ya creía que allí todo el mundo iba con ese atuendo y encima de un caballo. Lo que no sabía es que en Ju Juy esos días se celebraba una fiesta gaucha, que nos pilló por sorpresa y la cual disfrutamos.



Ya de camino a Ju Juy, se veía que el paisaje era totalmente diferente a todo lo que habíamos visto hasta ahora. Subimos 1200 metros sobre el nivel del mar. Y nos adentramos tierra adentro y hacia el norte unos 1800 km. Desde Buenos Aires.
El paisaje era árido y seco, debido a la estación del año en la que estábamos, invierno. Pero estaba yo con la cabeza un poco al revés. Y el tiempo, me lo habían cambiado. Si al sur era invierno total, con nevadas, fríos polares, abrigos, bufanda y guantes, en ju juy nos esperaba una primavera inminente. Y Juana, claro
Tenía tantas ganas de conocer a Juanita, a Alicia y Clau, ya las había conocido el año anterior, cuando vinieron a Galicia y tuve el placer de conocerlas. Pero a Juana, después de unos 3 años chateando por el Messenger, aún no la conocía.
Llegamos a la estación de micros de Ju Juy, después de recoger las maletas y buscar en los bolsillos unas monedas para darle al mozo (Es importante esto eh, tener siempre unas monedas a mano) Apareció Juana. Abrazos besos, hubo complicidad y cariño desde el primer momento, como no podía ser de otra manera.
Enseguida nos metimos en un remix (Taxi) que nos llevó hacia su casa. Situada justo en el centro de la ciudad. Al principio, la primera impresión, que tuve de esa ciudad, era “Joer, donde nos hemos metido” Nada que ver con lo que durante esos días observé, una ciudad bulliciosa, desde primeras horas de la mañana, hasta bien entrada la noche.
La casa de Juana, por fuera, no dice lo que después es por dentro. Con un patio interior, y las habitaciones dispuestas alrededor de este.
Ese día se nos pasó hablando, riendo, y también hablamos, y reímos.
Nos presentó a su familia. Su marido y 3 hijos, ya que el mayor, estaba estudiando en otra ciudad.
Cuando me metí en cama, todo se movía a mi alrededor, aún mi cuerpo estaba dentro del micro.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Nos vamos de Bariloche

Nuestro último día en Bariloche.
Por la mañana todo el mundo andaba alterado. Alicia daba sus últimas órdenes, ya que ella se venía con nosotras a Ju Juy y debía dejar todo listo en su casa. Se levantó con el ánimo muy vivo. Nosotras, por fin, fuimos a conocer la ciudad en si. La plaza del ayuntamiento, la estatua del general Roca, sus calles, sus tiendas.
A pesar que Bariloche tiene una población de unos 100 mil habitantes, el núcleo urbano no es muy grande. Tiene una calle principal y las demás van saliendo de ella a izquierda y derecha. Tiene una bonita plaza, donde se enclava el ayuntamiento y las diversas oficinas oficiales. Todas ellas de madera y piedra, muy vistosas. Con los tejados típicos de una zona donde nieva mucho, puntiagudos hacia arriba. En medio de la plaza está la estatua del General Roca, muy polémica, ya que el fue quien echo a los indígenas de la zona hacia Chile. Y en nuestros días, los pocos descendientes de aquellas tribus, quieren que se retire la estatua.

También visitamos una fábrica de chocolates, tesorito nos tenía una cita concertada, pero bueno, ya se sabe como somos todos los latinos, y llegamos tarde. Así la visitamos en un vuelo. Es curioso que en un lugar tan parecido a Suiza, hagan unos chocolates tan parecidos y tan ricos como los de este país europeo. La fábrica en si se llama El Turista, peculiar nombre también. Bueno, el caso, es que allí hicimos nuestras compras de chocolates varios.


Después de comer frugalmente, un rico pastel de zapallo (Calabaza). Llegó el momento de la partida. Todos nuestros bultos se instalaron en la parte trasera de la camioneta de tesorito. Y allá nos fuimos a la estación de micros. Nuestros asientos eran el 1,2 y 19, una tendría que viajar sola. Pero Alicia, con todos sus recursos, que son muchos, hizo ver a un viajero de 1.90 de altura que iría más cómodo en el asiento nº 19 y no en el 3, y la verdad que tenía razón, porque en ese asiento fui yo, y no creo que un hombre de 1.90 cupiese ahí.
Aunque la apartida de Bariloche fue triste, allí quedaban tesorito, J.H. Magali, Gladis, el lago, las montañas…era emocionante saber que a 4000 km de distancia nos esperaba Juana.
Saliendo de Bariloche, a pocos kilómetros, empezaron las protestas de los diferentes pasajeros, y es que la prohibición de ir a más de 90km/h se la saltaba el conductor del micro cada dos por tres, y en una curva, creo que tuvo serios problemas para controlar el micro. El azafato, que no tenía con quien desahogarse, se dirigió hacia nuestros asientos para, a su vez, decirnos que él no tenía la culpa, y todos los pasajeros se iban hacia él. Nosotras comprensivas, le decíamos que en aquella curva a punto estuvimos de salirnos de la carretera. Entre charla y charla, nos trajo una botella extra de champán, y yo ya me quedé dormida. Entre sueños, pude oír algo de la conversación que mantenían arnoia, Alicia y el azafato. “¿Qué edad tenés?” (Esta pregunta es la más usada para entablar conversación y empezar a flirtear) Oí algo de 29 años, risas y volví a dormirme. La verdad que yo me perdí esta parte. Seguro que arnoia se la sabe mejor jijijijiji
Llegamos a Buenos Aires al día siguiente. Ya habíamos hecho 2000 km de los 4000 que teníamos que hacer. La escala en Buenos Aires era de unas 12 horas. Nos fuimos al apartamento de Steffy, duchita. Y a la calle de nuevo. Me gustó aquella zona, no recuerdo el nombre, pero había muchas librerías, mucha gente de aquí para allá. Y llegó la hora de comer. Alicia nos llevó a un restaurante, donde ponían unas parrilladas de vicio. Dimos buena cuenta de ella, y a preparar la maleta para Ju Juy.
Otra vez en la macro estación de autobuses con cientos de compañías de micros que iban a un lado y a otro. Nos subimos al nuestro, que ya no me acuerdo de la compañía, pero era muchos menos cómoda que la que tomamos para Bariloche. Casi no cabíamos acostadas en los asientos cama. Y eran más endebles que los otros, ya sé que las comparaciones no son buenas, pero no teníamos otra cosa que hacer. La cena, no tengo otras palabras que, un asquito, aún no sé muy bien que era aquella cosa gelatinosa, con pinta de caca de bebe, que nos pusieron y aunque cerrase los ojos e intentase tragar, era imposible, el sabor tampoco daba pie a comer. En fin, que quedó allí toda aquella pasterada.

Después del tute que llevábamos encima, dormí toda la noche, me desperté para el desayuno, que ya estaba algo comestible que la cena, pero no mucho mejor. Y sin darnos cuenta estábamos en Ju Juy.
Pero esto, ya quedará para otro día

sábado, 15 de noviembre de 2008

Penúltimo día en Bariloche


Este penúltimo día en Bariloche fue tranquilo por la mañana. El tiempo transcurría con la misma pereza que, me daba a mi pensar que al día siguiente iríamos a Buenos Aires y de allí a Ju Juy. Pero más me animaba aún, saber que en Ju Juy nos esperaba Juana.
Así la mañana iba pasando, en pijama, al calorcito de la casa de Alicia, afuera lucía el sol, pero se intuía el frío que debía hacer.
Entonces tesorito me propuso ir con el a buscar la comida, que consistía en un cochinillo, que había llevado crudo el día anterior a casa de la señora María, que se dedica a hacer comidas para llevar. Un take away artesanal. La señora María es la segunda madre de Clau y aparte del cochinillo nos dio unas
galletitas la mar de ricas. Cuando Tesorito me dijo que fuese con él, yo seguía en pijama. Pero bueno, que más da, las lentillas ya las llevaba Allá me fui a recoger el cochinillo, ya de paso, hicimos una pequeña ruta turística. Visitamos la catedral de Bariloche, donde había vidrieras que representaban, los primeros pobladores de Bariloche, la independencia de Argentina y otros hechos históricos argentinos. Y yo en pijama No nos dio tiempo a ver mucho más, ya que, el cochino asado esperaba en el maletero del coche.
Después de dar buena cuenta del cerdo, y reírnos un rato trinchándolo. Nos dispusimos a hacer una pequeña excursión por los alrededores de Bariloche.
Fuimos hasta el hotel Yao-Yhao, de esos que hacen temblar el bolsillo. Y el frío que hacía allí, me dan escalofríos solo de pensarlo. También vimos fauna del lugar: Caranchos,(Foto abajo) tero-tero, bandurrias, variedad de ibis. Todos ellos aves.
Nos llevaron por la zona de los ricos de Bariloche, y otra vez se distinguía, como en Villa La Angostura por los inmensos socavones en la carretera, o mejor dicho camino. El lugar idílico, grandes bosques, y al lado el lago. Los arrayanes en su forma natural de crecer a las orillas del lago y solitarios. No como en el paseo de los arrayanes que era un bosque.
Y así, se fue haciendo de noche. Y aún no habíamos visto la ciudad en si. Tan solo los alrededores de la casa de Alicia. Y teníamos ganas. Pero ya quedaría para el día siguiente.
Aquella noche, mientras Alicia contaba historias, tesorito veía el Diario de Ferrol en el pc, Arnoia se reía de algo a mi lado, estaba en mente de todos, el inminente viaje que nos esperaba en los próximos dos días.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Villa La Angostura



Villa La Angostura
Está en un extremo del lago Nahuel Huapi, creo que en el norte, pero no estoy segura.
Allí fuimos a casa de Evelyn, una amiga de Alicia, a comer, Una comida muy agradable, con Evelyn, su marido Konrad, amigo de Tesorito, y su hijo. Hablamos de muchas cosas, arreglamos los problemas de Argentina y de España, todos a la vez. El abuelo del Konrad fue uno de los primeros habitantes de Villa La Angostura, misma coincidencia con el abuelo de Tesorito, éste en Bariloche.
Después de comer fuimos a dar un paseo con Evelyn por los alrededores de la villa. Continuaban los extraordinarios paisajes del lago y la montaña, mientras caían unos copitos de nieve
Nos llevaron hacia una urbanización donde los argentinos ricos pasan sus vacaciones, tremendas mansiones, pero así de tremendos eran también los baches que había en esa carretera, y es que he llegado a la conclusión, que en Argentina, cuanto más rica es la gente que vive en una zona, peor está asfaltada la carretera, así en proporciones iguales.
El centro de Villa La Angostura es una calle y a un lado y a otro hay tienditas y restaurantes. Y de repente se acaba el pueblo.
Después de despedirnos de Evelyn, regresamos a Bariloche. Teníamos una cita ineludible con los vascos. Y es que en casa de Alicia, hay grandes bailarines. Y en esta ocasión, los niños, iban a ensayar los bailes vascos, ya que tenían algún antepasado vasco, y los argentinos cuidan mucho sus raíces. Así nos dirigimos hacia la asociación vasca, a llevar a los muchachos, Los dejamos allí y nos fuimos, mientras ellos ensayaban, a ver otro tipo de paisaje.
En Bariloche se pueden ver desde montañas con las cumbres nevadas, hasta un paisaje tipo meseta, allí a pocos km uno del otro. En las inmediaciones del aeropuerto, el paisaje llano, seco y áspero de la meseta se extendía por km, que la vista no llegaba a ver nada más que llanuras. Y fue entonces cuando nos dimos cuenta de la luna, una luna extrañísima, que yo pensé que sería cosa del hemisferio sur. A veces parecía un disco amarillo, enorme, y otras veces parecía menguante. Y alguien dijo, “os fijasteis en la luna”. Hasta le sacamos fotos. Con esta sensación de ver esa luna tan rara, fuimos a buscar a los bailarines, que ya estarían acabando su ensayo.
Entramos en el recinto, y allí vimos las evoluciones de unos cuantos chicos y chicas bailando danzas vascas. Pero lo que me llamó la atención fue ver la foto de Ibarretxe, 20 años más joven, por lo menos, y la gran Ikurriña, expuesta en una de las paredes.
Bueno, lo de la Ikurriña, no me llamó la atención, pero ver a Ibarretxe con todo el pelo en su cabeza, si me llamó la atención. Es como si en el centro gallego ponen la foto de Touriño, También me llamaría la atención.
Y así, después de recoger a toda aquella chavalaza, instalada en la parte de atrás de la camioneta, nos dirigimos al centro de Bariloche, donde descargamos a los jóvenes, y nos fuimos para casa.
Viendo las fotos que habíamos hecho, nos llamó la atención, aquella luna mutante, pero no fue hasta el día siguiente que nos entramos que fuimos espectadores de un eclipse de luna, de ahí que luna fuese cambiando en una sola noche, de luna llena a menguante.
Después, a la noche en casa de Alicia, hubo partida de Buracco, que aunque ya le iba cogiendo el aquel, aún se me escapaba la puntuación.