Penúltimo día en Bariloche

Este penúltimo día en Bariloche fue tranquilo por la mañana. El tiempo transcurría con la misma pereza que, me daba a mi pensar que al día siguiente iríamos a Buenos Aires y de allí a Ju Juy. Pero más me animaba aún, saber que en Ju Juy nos esperaba Juana.
Así la mañana iba pasando, en pijama, al calorcito de la casa de Alicia, afuera lucía el sol, pero se intuía el frío que debía hacer.
Entonces tesorito me propuso ir con el a buscar la comida, que consistía en un cochinillo, que había llevado crudo el día anterior a casa de la señora María, que se dedica a hacer comidas para llevar. Un take away artesanal. La señora María es la segunda madre de Clau y aparte del cochinillo nos dio unas
Así la mañana iba pasando, en pijama, al calorcito de la casa de Alicia, afuera lucía el sol, pero se intuía el frío que debía hacer.
Entonces tesorito me propuso ir con el a buscar la comida, que consistía en un cochinillo, que había llevado crudo el día anterior a casa de la señora María, que se dedica a hacer comidas para llevar. Un take away artesanal. La señora María es la segunda madre de Clau y aparte del cochinillo nos dio unas

Después de dar buena cuenta del cerdo, y reírnos un rato trinchándolo. Nos dispusimos a hacer una pequeña excursión por los alrededores de Bariloche.
Fuimos hasta el hotel Yao-Yhao, de esos que hacen temblar el bolsillo. Y el frío que hacía allí, me dan escalofríos solo de pensarlo.

Nos llevaron por la zona de los ricos de Bariloche, y otra vez se distinguía, como en Villa La Angostura por los inmensos socavones en la carretera, o mejor dicho camino. El lugar idílico, grandes bosques, y al lado el lago. Los arrayanes en su forma natural de crecer a las orillas del lago y solitarios. No como en el paseo de los arrayanes que era un bosque.




Y así, se fue haciendo de noche. Y aún no habíamos visto la ciudad en si. Tan solo los alrededores de la casa de Alicia. Y teníamos ganas. Pero ya quedaría para el día siguiente.
Aquella noche, mientras Alicia contaba historias, tesorito veía el Diario de Ferrol en el pc, Arnoia se reía de algo a mi lado, estaba en mente de todos, el inminente viaje que nos esperaba en los próximos dos días.